
Rincón favorito, todos los hoteles de montaña tienen su encanto, pero éste por su entorno, por su historia, por la familia que lo regenta, por el motivo que sea…tiene un encanto que los demás no tienen.
Descubierto por casualidad uno de esos días de ruta buscando un lugar donde poder comer, desde entonces, es visita anual obligada, sea la estación que sea.