
Nada como saborear la gastronomía de cada lugar, un lujo para el paladar, explosión de sabores caseros y tasteo de buenos vinos, somos afortunados.
Estuve en Bilbao hace muchos años y la recordaba muy diferente, reconozco que las obras realizadas y el «lavado de cara» realizado han mejorado mucho su imagen y merece la pena visitarla. Su casco antiguo y un paseo por el mercado nos muestra la cultura y gastronomia de la zona que se puede complementar con un grato paseo por su río.